Ahora mismo estamos siendo atendidos en el Bar Cariñena el único que hay nel pueblo, y donde mañana se celebrará el concurso ese de cante pa los pájarrillos. La mastresa estaba guisando unos garbanzos con chorizo pa su familia, que despedían un olor celestial y cuando le hemos dicho si se podía comer, nos ha dicho que el menú era ese.
El pajarillo está desganao, desde que sanamorao no hace más que beber cocacolas, y su plato apartao deshonrosamente por la mitad, me lo estoy rebañando yo con el pan y me da un poco de vergüenza porque la botella de vino que nos ha puesto honestamente la mastresa es de esas de plástico de litro y medio para agua y que generosamente reutilizada para vino a granel, me la estoy zumbando toda.
Hemos tenío mucha suerte, viniendo pal pueblo después de salir del cuartelillo, nel arcen de la carretera nos hemos encontrado a una putilla y le hemos comentado la delicada situación de nuestros estómagos y muy amablemente nos ha puesto en la mano un billete azulón de veinte euretes. Son unas santas.
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